ARTETERAPIA Y EL JUGAR
- florencia moro

- 2 feb 2022
- 3 Min. de lectura

Los humanos para poder crear, inventar o darle forma a nuestros sueños necesitamos poder jugar, es decir conectarnos con ese espacio interno donde aprendimos a "jugar". Inicialmente ese espacio fue donde pudimos ir apropiándonos del mundo, gateando, tocando todo lo que se nos permitía, dando nuestros primeros pasos. Entonces en ese proceso fue central el acompañamiento de nuestros padres o cuidadores, los permisos que nos dieron, la contención que sentimos, para poder representarnos internamente los objetos del mundo y así hacer nuestro ese mundo externo, pudiendo hacer la transición desde el cobijo y la protección de mamá, hacia un mundo de desafíos y a veces peligros.
En Arteterapia nos conectamos con esa capacidad lúdica, para poder crear, inventar y transformarnos, ya sea al dibujar, al crear un personaje, o al dejarnos guiar en un viaje imaginativo.
Eva Marxen en su libro "Diálogos entre arte y terapia" nos explica:
“De Donald Winnicott, el arteterapia ha tomado, en primer lugar, su concepto del “espacio potencial”, descrito en Realidad y juego (1971). Este espacio, que se encuentra entre el mundo interno y el mundo externo (la realidad), es el lugar donde el niño desarrolla sus juegos y donde el individuo, adulto o joven, experimenta la creatividad y la cultura. Tanto el niño como el mayor pueden experimentar a través del juego este espacio potencial que ofrece un punto intermedio entre la realidad psíquica personal y el mundo real (el mundo de los objetos percibibles objetivamente). El espacio potencial permite pasar del interior al mundo exterior y, a partir de allí, evolucionar.
Según Winnicott, la tarea del terapeuta consiste precisamente en hacer jugar al paciente y abrir su psiquismo hacia el juego y la creación (1971). Si el terapeuta no logra que el paciente juegue, no es apto para ejercer esta profesión. En este sentido, se considera el trabajo analítico y terapéutico como un espacio de juego, de creatividad y de creación, ya que nunca se orienta a partir de pistas predeterminadas o ya construidas.
La arteterapia, con su carácter lúdico, resulta ideal para hacer jugar al adulto, al niño o al adolescente. Para facilitar el desarrollo del espacio potencial según los parámetros de Winnicott, es imprescindible ofrecer al paciente un marco seguro y confortable ya que, si no se siente seguro ni acogido, no podrá jugar ni crear. En esto consiste la tarea del terapeuta y esta es su responsabilidad: establecer un marco, un encuadre con unos límites determinados en los que la confidencialidad, la seguridad, la empatía y la comprensión son condiciones clave. En concreto, en arteterapia al paciente se le explica (con palabras) y se transmite (con la actitud) que sus creaciones artísticas siempre serán acogidas y apreciadas, que no serán criticadas y, mucho menos, juzgadas según los criterios de la Academia o de la Estética. Además, a través de unos límites, como el horario, la duración y la frecuencia, siempre estables y constantes se procurará construir un espacio de estabilidad y de contención terapéutica."
Como vemos en la descripción de Eva Marxen, en Arteterapia acompañamos a las personas a conectarse con su mundo interno, a reconectar con esa capacidad de juego porque si, a descubrir lo que están sintiendo al crear sus producciones, en este Aquí y Ahora que traerá sensaciones, recuerdos y emociones tal vez de momentos pasados que necesitan ser mirados nuevamente, sentidos, aceptados.
Entonces las y los invito a jugar, a animarse a ingresar a este mundo de la imaginación, la creatividad propia y la capacidad de transformación.



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